/ miércoles 21 de febrero de 2024

 ¿Hay una crisis del agua en México?

¿Hay una crisis del agua en México, principalmente del agua potable? Es una pregunta que vale la pena reflexionar porque en estos momentos de tensión político electoral las respuestas están orientadas hacia dos polos opuestos: por una parte, minimizar la situación del agua en el país y, en el extremo contrario, sobredimensionar dicha situación al grado de llegar a señalar que estamos a días de quedarnos sin agua potable. La intención de este artículo no es inclinarse por cualquiera de los dos extremos, sino propiciar la reflexión y el debate público a fin de encontrar un nuevo modelo de gestión del agua.

La pregunta inicial se debe a varias situaciones que se han presentado en los últimos meses como la falta de agua en las presas del Sistema Cutzamala que abastece del líquido al Valle de México; el desabasto de agua potable en la zona metropolitana de Monterrey debido también a la falta del líquido en sus presas; las sequías que se han presentado en nuestro estado Zacatecas y otros estados, por mencionar algunos. Son situaciones que se presentan de manera recurrente que nos indican la magnitud del reto. Además, pone en evidencia los problemas políticos y administrativos que hay en la gestión del agua.

A la pregunta inicial le sigue delimitar el diagnóstico del problema, cuáles son las causas que originan la falta de agua potable en las zonas urbanas y agrícolas del país. La sequía tiene múltiples causas entre las que se encuentran el cambio climático, la deforestación, la disminución de las lluvias, la sobreexplotación de mantos acuíferos y la contaminación de los cuerpos de agua. Además de estas causas que son primordialmente ambientales hay otras como los cambios demográficos, los títulos de concesión para la explotación, uso o aprovechamiento de agua; la red de distribución y las fugas, entre otras.

De acuerdo al Comité Técnico de Operación de Obras Hidráulicas de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) señala que el 76.21% del territorio del país padece algún tipo de sequía, del cual el 28.98% se trata de sequía extrema y excepcional que afecta al noroeste, noreste y centro del país. Entre el primero de enero y el cuatro de febrero de este años se registró 41.4% menos lluvia de lo observado habitualmente en el mismo lapso del año anterior. Al 12 de febrero, las 210 principales presas del país se encontraban al 50% de su capacidad.

A nivel internacional la situación no es tan diferente. De acuerdo a una investigación publicada en la Gaceta de la UNAM se encontró que de un análisis a 1,693 sistemas de acuíferos ubicados en 40 países del mundo, el 30% de los sistemas sufre sobreexplotación y la mayoría de estos sistemas también experimentaron una disminución de lluvias.

El problema del agua es global que requiere soluciones locales. Entremos así a un debate amplio con perspectiva de largo plazo.¡

¿Hay una crisis del agua en México, principalmente del agua potable? Es una pregunta que vale la pena reflexionar porque en estos momentos de tensión político electoral las respuestas están orientadas hacia dos polos opuestos: por una parte, minimizar la situación del agua en el país y, en el extremo contrario, sobredimensionar dicha situación al grado de llegar a señalar que estamos a días de quedarnos sin agua potable. La intención de este artículo no es inclinarse por cualquiera de los dos extremos, sino propiciar la reflexión y el debate público a fin de encontrar un nuevo modelo de gestión del agua.

La pregunta inicial se debe a varias situaciones que se han presentado en los últimos meses como la falta de agua en las presas del Sistema Cutzamala que abastece del líquido al Valle de México; el desabasto de agua potable en la zona metropolitana de Monterrey debido también a la falta del líquido en sus presas; las sequías que se han presentado en nuestro estado Zacatecas y otros estados, por mencionar algunos. Son situaciones que se presentan de manera recurrente que nos indican la magnitud del reto. Además, pone en evidencia los problemas políticos y administrativos que hay en la gestión del agua.

A la pregunta inicial le sigue delimitar el diagnóstico del problema, cuáles son las causas que originan la falta de agua potable en las zonas urbanas y agrícolas del país. La sequía tiene múltiples causas entre las que se encuentran el cambio climático, la deforestación, la disminución de las lluvias, la sobreexplotación de mantos acuíferos y la contaminación de los cuerpos de agua. Además de estas causas que son primordialmente ambientales hay otras como los cambios demográficos, los títulos de concesión para la explotación, uso o aprovechamiento de agua; la red de distribución y las fugas, entre otras.

De acuerdo al Comité Técnico de Operación de Obras Hidráulicas de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) señala que el 76.21% del territorio del país padece algún tipo de sequía, del cual el 28.98% se trata de sequía extrema y excepcional que afecta al noroeste, noreste y centro del país. Entre el primero de enero y el cuatro de febrero de este años se registró 41.4% menos lluvia de lo observado habitualmente en el mismo lapso del año anterior. Al 12 de febrero, las 210 principales presas del país se encontraban al 50% de su capacidad.

A nivel internacional la situación no es tan diferente. De acuerdo a una investigación publicada en la Gaceta de la UNAM se encontró que de un análisis a 1,693 sistemas de acuíferos ubicados en 40 países del mundo, el 30% de los sistemas sufre sobreexplotación y la mayoría de estos sistemas también experimentaron una disminución de lluvias.

El problema del agua es global que requiere soluciones locales. Entremos así a un debate amplio con perspectiva de largo plazo.¡

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