/ miércoles 20 de marzo de 2024

La clase media

La clase media parece que será el gran elector en este proceso electoral; el electorado clasemediero será quien incline la balanza para el proyecto triunfador. Al menos esto es lo que se puede apreciar en el discurso y las propuestas que han señalado las candidatas y el candidato a la Presidencia de la República y su desdoble en las propuestas que las alianzas electorales llevarán a la Cámara de Diputados y al Senado de la República. En los debates para la elección de Jefa(e) de Gobierno y de Gobernadora(o) de Jalisco, que se realizaron el domingo pasado, las y los candidatos les dirigieron sus mensajes a la clase media primordialmente.

La clase media se caracteriza por tener un ingreso promedio de $22,297 pesos al mes de acuerdo al INEGI. Además, en términos generales, la escolaridad de la clase media es de nivel medio superior (bachillerato) y superior (licenciatura); son trabajadores asalariados o emprendedores; habitan en zonas urbanas principalmente; tiene acceso a crédito; tienen la posibilidad de acceder a un crédito para adquirir una vivienda propia. Otras características es que usan intensivamente las nuevas tecnologías de información y comunicación; tienen la posibilidad de asistir a eventos recreativos y salir de vacaciones.

Adicional a estas características, hay que considerar el elemento aspiracional: las personas de clase baja aspiran a convertirse en clase media y, a su vez, las personas de clase media aspiran a convertirse en clase alta.

Estas características posibilitan que la clase media tenga una mejor capacidad de organización para plantear sus demandas y presionar a las instituciones públicas. En nuestro país, la clase media ha detonado ciertos cambios políticos y económicos. Así como en la elección presidencial de 2018 la clase media acompañó el lema “Primero los pobres” y contribuyó al triunfo del proyecto del actual Presidente de la República, en este proceso electoral los dos proyectos de gobierno más visibles están tratando de ganarse el voto clasemediero.

Las campañas electorales están girando en torno a ciertos temas que más preocupan a los mexicanos, pero particularmente a la clase media. El primero es la seguridad: vivir en paz y tranquilidad, sin el temor a perder los ingresos, bienes y propiedades que tanto trabajo les ha costado adquirir. El segundo es la salud: tener acceso a citas médicas, intervenciones quirúrgicas, tratamientos, vacunas y medicinas. El tercero es la educación y el emprendimiento: cómo asegurar que los adolescentes y los jóvenes estudien y completen sus estudios de preparatoria y universidad, así como crear un ecosistema que les permita tener su propio negocio, startup o empresa. El cuarto es el empleo y los salarios porque estas dos variables sostienen a la clase media. El quinto elemento es la movilidad: transporte público de calidad en las ciudades, pero también trenes o aeropuertos que permitan la movilidad al interior del país.

La diferencia entre los proyectos están en los cómos, en la forma de hacerlos realidad. Justo en este punto radica el debate.

La clase media parece que será el gran elector en este proceso electoral; el electorado clasemediero será quien incline la balanza para el proyecto triunfador. Al menos esto es lo que se puede apreciar en el discurso y las propuestas que han señalado las candidatas y el candidato a la Presidencia de la República y su desdoble en las propuestas que las alianzas electorales llevarán a la Cámara de Diputados y al Senado de la República. En los debates para la elección de Jefa(e) de Gobierno y de Gobernadora(o) de Jalisco, que se realizaron el domingo pasado, las y los candidatos les dirigieron sus mensajes a la clase media primordialmente.

La clase media se caracteriza por tener un ingreso promedio de $22,297 pesos al mes de acuerdo al INEGI. Además, en términos generales, la escolaridad de la clase media es de nivel medio superior (bachillerato) y superior (licenciatura); son trabajadores asalariados o emprendedores; habitan en zonas urbanas principalmente; tiene acceso a crédito; tienen la posibilidad de acceder a un crédito para adquirir una vivienda propia. Otras características es que usan intensivamente las nuevas tecnologías de información y comunicación; tienen la posibilidad de asistir a eventos recreativos y salir de vacaciones.

Adicional a estas características, hay que considerar el elemento aspiracional: las personas de clase baja aspiran a convertirse en clase media y, a su vez, las personas de clase media aspiran a convertirse en clase alta.

Estas características posibilitan que la clase media tenga una mejor capacidad de organización para plantear sus demandas y presionar a las instituciones públicas. En nuestro país, la clase media ha detonado ciertos cambios políticos y económicos. Así como en la elección presidencial de 2018 la clase media acompañó el lema “Primero los pobres” y contribuyó al triunfo del proyecto del actual Presidente de la República, en este proceso electoral los dos proyectos de gobierno más visibles están tratando de ganarse el voto clasemediero.

Las campañas electorales están girando en torno a ciertos temas que más preocupan a los mexicanos, pero particularmente a la clase media. El primero es la seguridad: vivir en paz y tranquilidad, sin el temor a perder los ingresos, bienes y propiedades que tanto trabajo les ha costado adquirir. El segundo es la salud: tener acceso a citas médicas, intervenciones quirúrgicas, tratamientos, vacunas y medicinas. El tercero es la educación y el emprendimiento: cómo asegurar que los adolescentes y los jóvenes estudien y completen sus estudios de preparatoria y universidad, así como crear un ecosistema que les permita tener su propio negocio, startup o empresa. El cuarto es el empleo y los salarios porque estas dos variables sostienen a la clase media. El quinto elemento es la movilidad: transporte público de calidad en las ciudades, pero también trenes o aeropuertos que permitan la movilidad al interior del país.

La diferencia entre los proyectos están en los cómos, en la forma de hacerlos realidad. Justo en este punto radica el debate.

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