/ martes 16 de octubre de 2018

Murió Don Carlos Vega Villalba

“Don Carlitos” fue un apasionado del futbol y un enamorado de su tierra. En su honor el estadio de futbol lleva su nombre.

Zacatecas, Zac.- Este martes, Don Carlos Vega Villalba murió en la capital zacatecana a los 92 años de edad.

“Don Carlitos” fue un apasionado del futbol y un enamorado de su tierra. En su honor y reconocimiento a su labor, el estadio de futbol en la ciudad de Zacatecas, lleva su nombre.

Fue formador de futbolistas y de seres humanos.

Nació el 6 de noviembre de 1926 en la capital de Zacatecas, cerca de lo que hoy es la escuela primaria General Enrique Estrada; luego del divorcio de sus padres, en 1931, se traslada a la Ciudad de México con su madre y es internado en un hospicio junto con uno de sus hermanos. Ahí cursó hasta el quinto año de primaria, la cual terminó en la escuela Fray Pedro de Gante.

Según contaba Don Carlitos, su afición surgió en el internado (hospicio) y fue precisamente en la capital del país donde asistió a la mayoría de los juegos de primera división e incluso acudía a observar los entrenamientos del Necaxa.

En uno de esos entrenamientos se convirtió en recogebalones, luego de que el cubano Agapo Lazera lo viera en ese lugar. Así, convivió con los jugadores del Necaxa.

Con el paso del tiempo, un ex jugador y entrenador de las Chivas del Guadalajara, José Suárez, lo invitó a ingresar a la categoría infantil Argos, de ahí fue asignado al Club Marte. Don Carlitos jugaba en el medio campo, de extremo izquierdo.

Don Carlitos conoció a Luis “El Pirata” Fuentes, a quien se lo presentaron como su sucesor; también conoció a “La Tota” Carvajal.

No todo fue futbol para Don Carlitos, también se convirtió en un experto en el retoque de negativos y, era muy buscado por las mujeres para que retocara sus fotos: “que les dejara la cintura más delgada, que les pusiera más cabello, etcétera. Era difícil, pero lo hacía y ganaba algo de dinero para salir adelante”.

Uno de sus tíos lo llevó a Guanajuato para que se dedicara a cultivar fresas y cacahuate, pero el futbol seguía en la mente de Don Carlitos y así, lo practicó con el equipo Águila, en la segunda fuerza, pero por su talento, participaba en los entrenamientos de primera.

A los dieciséis años pide permiso a su tío para que su hermano y él (Don Carlitos) viajen a Zacatecas a pasar la Navidad con su padre, así, regreso a la tierra de cantera y plata en ferrocarril.

Don Carlitos regresó a la Ciudad de México, José Suárez le había conseguido una prueba en el Necaxa, en la que agradó, pero él decidió radicar en Zacatecas.

Viajó de bracero a Estados Unidos, donde se empleó como recolector de betabel en Montana; después se mudó a California y trabajó en los campos de San José, San Bernardino y Anaheim, finalmente llegó a Orange, donde organizó un torneo de futbol entre los braceros y ahí fue donde se convirtió en entrenador del equipo, logrando ganar el Campeonato de Braceros.

Dos años estuvo don Carlitos en Estados Unidos, luego regreso a Zacatecas, con la firme idea de entrenar un equipo y se reunió con amigos de la Calle del Ángel.

Entrenaban en la escuela Enrique Estrada. Entre los primeros discípulos de Carlos Vega Villalba están: Carlos Luna Dorado, Panchito Salazar, Higinio Maldonado, Simón Parga, Samuel Casas, Guillermo Mestas, Manuel Saucedo, José Luís Mendoza Calderón, Salvador y Carlos Llamas, Jesús el Pachuco Macías, Nicolás Macías, Guadalupe Prado…

Además de las técnicas de futbol, Don Carlitos se propuso animar a sus alumnos a estudiar, a superarse; a mantener una disciplina.

En 1980 entrenó futbol en el Instituto Mexicano del Seguro Social; en el Colegio Sebastián Cabot (trece años), en la secundaria de la Universidad Autónoma de Zacatecas (cinco años), en el Seminario de Guadalupe (cinco años también) y en el Colegio Cristóbal Colón de Ojocaliente (otros cinco años).

Fue fundador del Instituto de la Juventud Mexicana (1962).

Sobre todo, Don Carlitos fue ejemplo de tesón y pasión por lo que se realiza, pues en varias de esas instituciones nunca percibió un sueldo fijo, si acaso una gratificación proveniente de algún grupo de padres de familia.

Carlos Vega contrajo nupcias con Raquel Flores en 1950, con quien procreó cinco hijos.

El 29 de junio de 2017, se le rindió un homenaje en vida, a iniciativa del gobernador Alejandro Tello Cristerna el estadio de futbol en la capital zacatecana cambió su nombre de Francisco Villa a Carlos Vega Villalba.

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“Don Carlitos” fue un apasionado del futbol y un enamorado de su tierra. En su honor y reconocimiento a su labor, el estadio de futbol en la ciudad de Zacatecas, lleva su nombre.

Fue formador de futbolistas y de seres humanos.

Nació el 6 de noviembre de 1926 en la capital de Zacatecas, cerca de lo que hoy es la escuela primaria General Enrique Estrada; luego del divorcio de sus padres, en 1931, se traslada a la Ciudad de México con su madre y es internado en un hospicio junto con uno de sus hermanos. Ahí cursó hasta el quinto año de primaria, la cual terminó en la escuela Fray Pedro de Gante.

Según contaba Don Carlitos, su afición surgió en el internado (hospicio) y fue precisamente en la capital del país donde asistió a la mayoría de los juegos de primera división e incluso acudía a observar los entrenamientos del Necaxa.

En uno de esos entrenamientos se convirtió en recogebalones, luego de que el cubano Agapo Lazera lo viera en ese lugar. Así, convivió con los jugadores del Necaxa.

Con el paso del tiempo, un ex jugador y entrenador de las Chivas del Guadalajara, José Suárez, lo invitó a ingresar a la categoría infantil Argos, de ahí fue asignado al Club Marte. Don Carlitos jugaba en el medio campo, de extremo izquierdo.

Don Carlitos conoció a Luis “El Pirata” Fuentes, a quien se lo presentaron como su sucesor; también conoció a “La Tota” Carvajal.

No todo fue futbol para Don Carlitos, también se convirtió en un experto en el retoque de negativos y, era muy buscado por las mujeres para que retocara sus fotos: “que les dejara la cintura más delgada, que les pusiera más cabello, etcétera. Era difícil, pero lo hacía y ganaba algo de dinero para salir adelante”.

Uno de sus tíos lo llevó a Guanajuato para que se dedicara a cultivar fresas y cacahuate, pero el futbol seguía en la mente de Don Carlitos y así, lo practicó con el equipo Águila, en la segunda fuerza, pero por su talento, participaba en los entrenamientos de primera.

A los dieciséis años pide permiso a su tío para que su hermano y él (Don Carlitos) viajen a Zacatecas a pasar la Navidad con su padre, así, regreso a la tierra de cantera y plata en ferrocarril.

Don Carlitos regresó a la Ciudad de México, José Suárez le había conseguido una prueba en el Necaxa, en la que agradó, pero él decidió radicar en Zacatecas.

Viajó de bracero a Estados Unidos, donde se empleó como recolector de betabel en Montana; después se mudó a California y trabajó en los campos de San José, San Bernardino y Anaheim, finalmente llegó a Orange, donde organizó un torneo de futbol entre los braceros y ahí fue donde se convirtió en entrenador del equipo, logrando ganar el Campeonato de Braceros.

Dos años estuvo don Carlitos en Estados Unidos, luego regreso a Zacatecas, con la firme idea de entrenar un equipo y se reunió con amigos de la Calle del Ángel.

Entrenaban en la escuela Enrique Estrada. Entre los primeros discípulos de Carlos Vega Villalba están: Carlos Luna Dorado, Panchito Salazar, Higinio Maldonado, Simón Parga, Samuel Casas, Guillermo Mestas, Manuel Saucedo, José Luís Mendoza Calderón, Salvador y Carlos Llamas, Jesús el Pachuco Macías, Nicolás Macías, Guadalupe Prado…

Además de las técnicas de futbol, Don Carlitos se propuso animar a sus alumnos a estudiar, a superarse; a mantener una disciplina.

En 1980 entrenó futbol en el Instituto Mexicano del Seguro Social; en el Colegio Sebastián Cabot (trece años), en la secundaria de la Universidad Autónoma de Zacatecas (cinco años), en el Seminario de Guadalupe (cinco años también) y en el Colegio Cristóbal Colón de Ojocaliente (otros cinco años).

Fue fundador del Instituto de la Juventud Mexicana (1962).

Sobre todo, Don Carlitos fue ejemplo de tesón y pasión por lo que se realiza, pues en varias de esas instituciones nunca percibió un sueldo fijo, si acaso una gratificación proveniente de algún grupo de padres de familia.

Carlos Vega contrajo nupcias con Raquel Flores en 1950, con quien procreó cinco hijos.

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