/ viernes 17 de junio de 2022

Malinchismo zacatecano

El domingo pasado se celebró en la Ciudad de México el día del zacatecano, un evento al que asistió el Senador Ricardo Monreal Ávila, quien es, me atrevería a decir, la única persona nacida en Zacatecas que tenga posibilidades reales para contender por la presidencia. Al mismo tiempo, Morena llevó a cabo un evento en Toluca con el objetivo de “fomentar la unidad” entre los presidenciables, pero al cual el ya mencionado senador no asistió; quienes sí lo hicieron fueron la ahora jefa de gobierno de la Ciudad de México, el canciller y el secretario de gobernación.

De lo que pasó en el evento se habló poco, mientras que de la ausencia del zacatecano aún se siguen escribiendo columnas y levantando opiniones. A nivel nacional, la postura de Monreal, consistente en mostrarse como fundador de Morena y del movimiento que lo precedió (lo que consta en la historia del partido político), y al mismo tiempo mantener un grado de autonomía con el Ejecutivo, le ha ganado una buena cantidad de adeptos.

Además, mientras los presidenciables que sí asistieron cuentan con los recursos necesarios para hacer campaña anticipada —como se puede comprobar por las bardas pintadas que ya empiezan a aparecer en Zacatecas promocionando a la Jefa de Gobierno—, Monreal ha sido lo suficientemente hábil para hacer mucho con poco, y utilizar su posición en el Senado de la República para incrementar su nivel de reconocimiento entre la población.

En su terruño muchas personas son las que afirman que él siempre cae parado; así lo demuestra su trayectoria, por eso no es de extrañar que haya muchas personas que se ilusionan con el senador alcance la máxima magistratura. Pero lo que no deja de sorprender es que haya figuras zacatecanas que él mismo formó, quienes en su momento pidieron acercarse a él, y que contaron con su apoyo, que hoy busquen demeritar su aspiración.

Se trata de un grupo social, no político, que no saben distinguir entre las ideas de Gómez Morín y de Eduardo Bernstein, el ideólogo que puso en la mesa del debate político las ideas de la socialdemocracia, a la cuál ahora dicen pertenecer; son personas cuyo argumento central en contra del senador es que en su familia existen varias personas que se dedican a la política, pero que al mismo tiempo basan su “futuro” éxito en el trabajo de una persona que, aunque resulta talentosa, ha llegado hasta donde está gracias al apellido de su padre, quien fue trágicamente asesinado en 1994.

Se trata de ir en contra, por el simple hecho de no haber encontrado un lugar en el esfuerzo del zacatecano por llegar a la presidencia. Se trata de un claro y sistemático caso de malinchismo zacatecano, pero bueno, allá ellos y sus ideas. Al final, como dice la gente, el senador siempre cae parado.

El domingo pasado se celebró en la Ciudad de México el día del zacatecano, un evento al que asistió el Senador Ricardo Monreal Ávila, quien es, me atrevería a decir, la única persona nacida en Zacatecas que tenga posibilidades reales para contender por la presidencia. Al mismo tiempo, Morena llevó a cabo un evento en Toluca con el objetivo de “fomentar la unidad” entre los presidenciables, pero al cual el ya mencionado senador no asistió; quienes sí lo hicieron fueron la ahora jefa de gobierno de la Ciudad de México, el canciller y el secretario de gobernación.

De lo que pasó en el evento se habló poco, mientras que de la ausencia del zacatecano aún se siguen escribiendo columnas y levantando opiniones. A nivel nacional, la postura de Monreal, consistente en mostrarse como fundador de Morena y del movimiento que lo precedió (lo que consta en la historia del partido político), y al mismo tiempo mantener un grado de autonomía con el Ejecutivo, le ha ganado una buena cantidad de adeptos.

Además, mientras los presidenciables que sí asistieron cuentan con los recursos necesarios para hacer campaña anticipada —como se puede comprobar por las bardas pintadas que ya empiezan a aparecer en Zacatecas promocionando a la Jefa de Gobierno—, Monreal ha sido lo suficientemente hábil para hacer mucho con poco, y utilizar su posición en el Senado de la República para incrementar su nivel de reconocimiento entre la población.

En su terruño muchas personas son las que afirman que él siempre cae parado; así lo demuestra su trayectoria, por eso no es de extrañar que haya muchas personas que se ilusionan con el senador alcance la máxima magistratura. Pero lo que no deja de sorprender es que haya figuras zacatecanas que él mismo formó, quienes en su momento pidieron acercarse a él, y que contaron con su apoyo, que hoy busquen demeritar su aspiración.

Se trata de un grupo social, no político, que no saben distinguir entre las ideas de Gómez Morín y de Eduardo Bernstein, el ideólogo que puso en la mesa del debate político las ideas de la socialdemocracia, a la cuál ahora dicen pertenecer; son personas cuyo argumento central en contra del senador es que en su familia existen varias personas que se dedican a la política, pero que al mismo tiempo basan su “futuro” éxito en el trabajo de una persona que, aunque resulta talentosa, ha llegado hasta donde está gracias al apellido de su padre, quien fue trágicamente asesinado en 1994.

Se trata de ir en contra, por el simple hecho de no haber encontrado un lugar en el esfuerzo del zacatecano por llegar a la presidencia. Se trata de un claro y sistemático caso de malinchismo zacatecano, pero bueno, allá ellos y sus ideas. Al final, como dice la gente, el senador siempre cae parado.

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