/ miércoles 27 de noviembre de 2019

Dificultades de la 4T

El régimen del presidente López Obrador y aliados enfrentan resistencia al cambio denominado “Cuarta Transformación” (4T) en cuanto a la política gubernamental de reducción presupuestal bajo la modalidad de “austeridad republicana” y cualquier toma de decisiones.

Bien puede aplicarse la teoría política de adversarios pues el manual de conducta para partidos y grupos opositores establece que se debe hacer actividad política para demostrar que el electorado cometió un error al no votar por ellos sino por el adversario, hacer severa y contante crítica a cualquier acción que emprenda el adversario en el poder, de tal manera que en el siguiente proceso electoral tenga menor cantidad de votos. Los adversarios del actual régimen presidencial son una poderosa élite económico-financiera que había impuesto sus intereses en el rumbo de la nación e incluso también en asuntos gubernamentales mediante presión o negociaciones.

El desafío que tienen los integrantes de la corriente política-gubernamental de la 4T, es mayúsculo pues enfrentan importantes fuerzas de poder político y económico, a veces difíciles de diferenciar entre ambas. Debe agregarse que varias dependencias gubernamentales (descentralizadas y autónomas) como por ejemplo el Instituto de Geografía y Estadística (INEGI), el Instituto Nacional Electoral (INE) y también el Poder Judicial Federal, se resisten a disminuciones presupuestales, sobre todo porque impacta en baja substancial de sus millonarios salarios/honorarios y prestaciones de altos funcionarios/directivos.

Una de las estratégicas y secuencia de acciones que despliegan los opositores es utilizar intensamente las redes sociales y medios de comunicación masiva afines a estas élites y grupos de poder, ello es parte de la mercadotécnica política con miras electorales.

En contraparte, y así se percibe, la 4T no ha logrado aún consolidar condiciones de mejora económica y de seguridad ante la violencia de crimen organizado y desorganizado, además cualquier decisión presidencial le es duramente criticada y cuestionada su viabilidad como nunca se había visto en regímenes presidenciales anteriores. Pese a ello y según notas periodísticas los mexicanos de a pie, los de abajo, siguen confiando en López Obrador, incluso se lee que en diversos sectores aumenta su popularidad, así como se hizo pública la lealtad de la Marina y Ejercito ante el rumor de intento de golpe de estado.

En síntesis, la confrontación entre el poder económico y gubernamental precisa de reflexión sobre lo que es necesario para el desarrollo nacional y no de acrecentar cotos de poder.

El régimen del presidente López Obrador y aliados enfrentan resistencia al cambio denominado “Cuarta Transformación” (4T) en cuanto a la política gubernamental de reducción presupuestal bajo la modalidad de “austeridad republicana” y cualquier toma de decisiones.

Bien puede aplicarse la teoría política de adversarios pues el manual de conducta para partidos y grupos opositores establece que se debe hacer actividad política para demostrar que el electorado cometió un error al no votar por ellos sino por el adversario, hacer severa y contante crítica a cualquier acción que emprenda el adversario en el poder, de tal manera que en el siguiente proceso electoral tenga menor cantidad de votos. Los adversarios del actual régimen presidencial son una poderosa élite económico-financiera que había impuesto sus intereses en el rumbo de la nación e incluso también en asuntos gubernamentales mediante presión o negociaciones.

El desafío que tienen los integrantes de la corriente política-gubernamental de la 4T, es mayúsculo pues enfrentan importantes fuerzas de poder político y económico, a veces difíciles de diferenciar entre ambas. Debe agregarse que varias dependencias gubernamentales (descentralizadas y autónomas) como por ejemplo el Instituto de Geografía y Estadística (INEGI), el Instituto Nacional Electoral (INE) y también el Poder Judicial Federal, se resisten a disminuciones presupuestales, sobre todo porque impacta en baja substancial de sus millonarios salarios/honorarios y prestaciones de altos funcionarios/directivos.

Una de las estratégicas y secuencia de acciones que despliegan los opositores es utilizar intensamente las redes sociales y medios de comunicación masiva afines a estas élites y grupos de poder, ello es parte de la mercadotécnica política con miras electorales.

En contraparte, y así se percibe, la 4T no ha logrado aún consolidar condiciones de mejora económica y de seguridad ante la violencia de crimen organizado y desorganizado, además cualquier decisión presidencial le es duramente criticada y cuestionada su viabilidad como nunca se había visto en regímenes presidenciales anteriores. Pese a ello y según notas periodísticas los mexicanos de a pie, los de abajo, siguen confiando en López Obrador, incluso se lee que en diversos sectores aumenta su popularidad, así como se hizo pública la lealtad de la Marina y Ejercito ante el rumor de intento de golpe de estado.

En síntesis, la confrontación entre el poder económico y gubernamental precisa de reflexión sobre lo que es necesario para el desarrollo nacional y no de acrecentar cotos de poder.

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