Graciela Lira Estrada

  / viernes 29 de noviembre de 2019

Cuarta etapa de vida

Hace algunos años la expectativa de vida estaba más reducida en la edad cronológica y la población era mayormente de jóvenes, en la actualidad la pirámide poblacional se ha venido invirtiendo debido a que las personas viven más tiempo. Principalmente por los adelantos médicos, cuidando también el mantener mente y cuerpo en un equilibrio físico emocional.

La medicina preventiva se ha extendido hacia los diversos estratos sociales, en hospitales gratuitos así como de forma particular.

Adicionalmente los medios de comunicación impresos, televisivos y digitales han contribuido con sensibilizar a la población de tener un mejor cuidado personal, también invitan a practicar algún tipo de deporte de acuerdo a preferencias y posibilidades aún a personas con alguna deficiencia, convocando a las familias para que juntos realicen actividades al aire libre, reducir o mantener el peso, fomentando unión y diversión conjunta.

La inclusión de personas mayores comúnmente llamadas de la tercera edad debe ser moderada cuidando que no se mantengan al margen por su deficiencia principalmente motriz. La enseñanza de valores se haría más concreta hacia niños y jóvenes al hacer que participen en estas actividades.

El beneficio sería mutuo, porque gozarían todos de una mejor salud, adicionalmente proporcionaría un bienestar general de forma emocional, dejando de sentir los adultos mayores; tristeza, soledad o sentimientos de minusvalía; porque debido a la vida cotidiana que realizamos con mucha prisa por múltiples ocupaciones, el tiempo se ha reducido para mantener una armoniosa convivencia con la población más vulnerable que son los niños y familiares en edad avanzada.

Podría sugerirse alguna reunión con todos los miembros de la familia para dar más momentos de calidad a este sector, estableciendo días y horarios de esparcimiento.

Al entender sus necesidades y/o preferencias así como el otorgarles un trato cordial con prudencia y tolerancia se les brindaría un apoyo afectivo, pensando en todas las bondades de su comportamiento anterior que por muchos años nos prodigaron cuidando nuestra vida y bienestar.

Adicionalmente a la amorosa comprensión y apoyo podemos procurar sean partícipes en decisiones importantes, como en tiempos pasados que eran muy respetados y se les consultaba por tener una experiencia ganada a través del tiempo, entendiendo que son los padres y no nuestros hijos, el trato debe ser afable, cariñoso y solícito, con una disposición a mantener sus requerimientos de salud y compañía, de ser posible una actividad que reafirme su capacidad psicomotora y la memoria.

Se puede fomentar conserven o amplíen su círculo social, acercándolos a grupos de personas de su misma edad para que al relacionarse cubran la necesidad afectiva de tipo social.

La cultura de atención y cuidado a nuestros adultos mayores, se debiera desarrollar para su beneficio personal, ya que les proporcionaría una vida más tranquila al incrementar su autoestima y bienestar. Con ejemplos podemos enseñar a las generaciones más jóvenes que esta etapa es a la que todos sin excepción llegaremos.

Hagámoslo de forma respetuosa, pidiendo su opinión en cualquier actividad que desee o no realizar sin imposiciones, con la certeza que estaremos contribuyendo a un mejor equilibrio familiar y social, incrementando la confianza, seguridad.

Hace algunos años la expectativa de vida estaba más reducida en la edad cronológica y la población era mayormente de jóvenes, en la actualidad la pirámide poblacional se ha venido invirtiendo debido a que las personas viven más tiempo. Principalmente por los adelantos médicos, cuidando también el mantener mente y cuerpo en un equilibrio físico emocional.

La medicina preventiva se ha extendido hacia los diversos estratos sociales, en hospitales gratuitos así como de forma particular.

Adicionalmente los medios de comunicación impresos, televisivos y digitales han contribuido con sensibilizar a la población de tener un mejor cuidado personal, también invitan a practicar algún tipo de deporte de acuerdo a preferencias y posibilidades aún a personas con alguna deficiencia, convocando a las familias para que juntos realicen actividades al aire libre, reducir o mantener el peso, fomentando unión y diversión conjunta.

La inclusión de personas mayores comúnmente llamadas de la tercera edad debe ser moderada cuidando que no se mantengan al margen por su deficiencia principalmente motriz. La enseñanza de valores se haría más concreta hacia niños y jóvenes al hacer que participen en estas actividades.

El beneficio sería mutuo, porque gozarían todos de una mejor salud, adicionalmente proporcionaría un bienestar general de forma emocional, dejando de sentir los adultos mayores; tristeza, soledad o sentimientos de minusvalía; porque debido a la vida cotidiana que realizamos con mucha prisa por múltiples ocupaciones, el tiempo se ha reducido para mantener una armoniosa convivencia con la población más vulnerable que son los niños y familiares en edad avanzada.

Podría sugerirse alguna reunión con todos los miembros de la familia para dar más momentos de calidad a este sector, estableciendo días y horarios de esparcimiento.

Al entender sus necesidades y/o preferencias así como el otorgarles un trato cordial con prudencia y tolerancia se les brindaría un apoyo afectivo, pensando en todas las bondades de su comportamiento anterior que por muchos años nos prodigaron cuidando nuestra vida y bienestar.

Adicionalmente a la amorosa comprensión y apoyo podemos procurar sean partícipes en decisiones importantes, como en tiempos pasados que eran muy respetados y se les consultaba por tener una experiencia ganada a través del tiempo, entendiendo que son los padres y no nuestros hijos, el trato debe ser afable, cariñoso y solícito, con una disposición a mantener sus requerimientos de salud y compañía, de ser posible una actividad que reafirme su capacidad psicomotora y la memoria.

Se puede fomentar conserven o amplíen su círculo social, acercándolos a grupos de personas de su misma edad para que al relacionarse cubran la necesidad afectiva de tipo social.

La cultura de atención y cuidado a nuestros adultos mayores, se debiera desarrollar para su beneficio personal, ya que les proporcionaría una vida más tranquila al incrementar su autoestima y bienestar. Con ejemplos podemos enseñar a las generaciones más jóvenes que esta etapa es a la que todos sin excepción llegaremos.

Hagámoslo de forma respetuosa, pidiendo su opinión en cualquier actividad que desee o no realizar sin imposiciones, con la certeza que estaremos contribuyendo a un mejor equilibrio familiar y social, incrementando la confianza, seguridad.

jueves 26 de diciembre de 2019

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