/ lunes 8 de junio de 2020

George Floyd

La tarde del 25 de mayo, en la ciudad de Mineápolis, Minnesota, en Estados Unidos, cuatro policías arrestaron en el vecindario de Powderhorn a un hombre afroamericano de nombre George Floyd debido a que intentó pagar con un billete falso de 20 dólares. Un policía blanco llamado Derek Chauvin sometió al detenido con su rodilla sobre el cuello mientras Floyd permanecía esposado acostado boca abajo y les decía “no puedo respirar”. Por el lugar pasaba Darnella Frazier quien comenzó a grabar la escena con su teléfono móvil. Esa misma noche, el Departamento de Policía anunció que Floyd murió por un incidente médico. Sin embargo, la madrugada del 26, la joven testigo publicó el video en su perfil de Facebook y desencadenó una ola de protestas civiles.

La grabación difundida por Frazier registraba al cierre de esta colaboración más de 2 millones 700 mil reproducciones, había sido compartida 55 mil veces y almacenaba más de 29 mil comentarios. Las imágenes muestran un sometimiento policiaco de 8 minutos y 46 segundos hasta que llegan otros oficiales con una camilla y suben el cuerpo inerte de Floyd. La publicación se distribuyó por Twitter, Instagram y WhatsApp. Fueron creados memes, dibujos, infografías y otros productos derivados de las imágenes. Algunos medios de comunicación reprodujeron parte de la grabación y capturas del contenido en movimiento. El video grabado con un móvil y distribuido por redes sociales se había convertido en pólvora de la indignación.

La mañana del 26 de mayo comenzó la primera protesta pacífica en Mineápolis. 24 horas después se presentaron los primeros actos de violencia en la zona urbana, disturbios, saqueos, asaltos y el incendio de tres estaciones de policía. El 28 de mayo el gobernador de Minnesota, Tim Walz, pidió apoyo a la Guardia Nacional para controlar los disturbios. Continuaron las manifestaciones, enfrentamientos con la policía, incendios de edificios y comercios. El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, declaró estado de emergencia. Desde el 31 de mayo las protestas se expandieron a más de 100 ciudades en Estados Unidos. En 20 importantes localidades el gobierno declaró toque de queda. El 1 de junio inconformes lograron ingresar a la Casa Blanca y el presidente Donald Trump tuvo que ser trasladado a un búnker.

En la última semana las protestas llegaron a otros países. Hubo manifestaciones en Latinoamérica -incluyendo México-, Europa y Asia. Algunos gobiernos y organizaciones internacionales manifestaron su preocupación por la xenofobia. El grupo de hacktivistas Anonymous se sumó a las protestas interviniendo comunicaciones policiacas y revelando datos personales de uniformados. Famosos como Julia Roberts, Jennifer López, Paul McCartney, Beyoncé, Rihanna, Justin Bieber, Jane Fonda, Bruce Springsteen, Madona, Michael Jordan, Will Smith o Spike Lee condenaron en sus redes el racismo y la brutalidad policiaca. Este indignante caso ejemplifica el papel de las nuevas tecnologías en la acción colectiva. Los aparatos posibilitan registrar aquello que antes no era registrado. Son escenario de conflictos sociales. Extienden más allá de nuestro espacio comunitario los acontecimientos y pueden convertirse en poderosas formas para el cambio social.

La tarde del 25 de mayo, en la ciudad de Mineápolis, Minnesota, en Estados Unidos, cuatro policías arrestaron en el vecindario de Powderhorn a un hombre afroamericano de nombre George Floyd debido a que intentó pagar con un billete falso de 20 dólares. Un policía blanco llamado Derek Chauvin sometió al detenido con su rodilla sobre el cuello mientras Floyd permanecía esposado acostado boca abajo y les decía “no puedo respirar”. Por el lugar pasaba Darnella Frazier quien comenzó a grabar la escena con su teléfono móvil. Esa misma noche, el Departamento de Policía anunció que Floyd murió por un incidente médico. Sin embargo, la madrugada del 26, la joven testigo publicó el video en su perfil de Facebook y desencadenó una ola de protestas civiles.

La grabación difundida por Frazier registraba al cierre de esta colaboración más de 2 millones 700 mil reproducciones, había sido compartida 55 mil veces y almacenaba más de 29 mil comentarios. Las imágenes muestran un sometimiento policiaco de 8 minutos y 46 segundos hasta que llegan otros oficiales con una camilla y suben el cuerpo inerte de Floyd. La publicación se distribuyó por Twitter, Instagram y WhatsApp. Fueron creados memes, dibujos, infografías y otros productos derivados de las imágenes. Algunos medios de comunicación reprodujeron parte de la grabación y capturas del contenido en movimiento. El video grabado con un móvil y distribuido por redes sociales se había convertido en pólvora de la indignación.

La mañana del 26 de mayo comenzó la primera protesta pacífica en Mineápolis. 24 horas después se presentaron los primeros actos de violencia en la zona urbana, disturbios, saqueos, asaltos y el incendio de tres estaciones de policía. El 28 de mayo el gobernador de Minnesota, Tim Walz, pidió apoyo a la Guardia Nacional para controlar los disturbios. Continuaron las manifestaciones, enfrentamientos con la policía, incendios de edificios y comercios. El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, declaró estado de emergencia. Desde el 31 de mayo las protestas se expandieron a más de 100 ciudades en Estados Unidos. En 20 importantes localidades el gobierno declaró toque de queda. El 1 de junio inconformes lograron ingresar a la Casa Blanca y el presidente Donald Trump tuvo que ser trasladado a un búnker.

En la última semana las protestas llegaron a otros países. Hubo manifestaciones en Latinoamérica -incluyendo México-, Europa y Asia. Algunos gobiernos y organizaciones internacionales manifestaron su preocupación por la xenofobia. El grupo de hacktivistas Anonymous se sumó a las protestas interviniendo comunicaciones policiacas y revelando datos personales de uniformados. Famosos como Julia Roberts, Jennifer López, Paul McCartney, Beyoncé, Rihanna, Justin Bieber, Jane Fonda, Bruce Springsteen, Madona, Michael Jordan, Will Smith o Spike Lee condenaron en sus redes el racismo y la brutalidad policiaca. Este indignante caso ejemplifica el papel de las nuevas tecnologías en la acción colectiva. Los aparatos posibilitan registrar aquello que antes no era registrado. Son escenario de conflictos sociales. Extienden más allá de nuestro espacio comunitario los acontecimientos y pueden convertirse en poderosas formas para el cambio social.

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