/ miércoles 15 de abril de 2020

¿Hay que disculparse por emprender?

Parece que algunos piensan que con solo decirlo pueden sacar adelante al país en medio de la pandemia que estamos viviendo. Únicamente la palabra de Dios es efectiva en sí misma: “Dijo Dios: haya luz. Y hubo luz” (Génesis 1, 3). Nosotros no podemos transformar la realidad solo con decirlo, ni cambiarla sin tener en cuenta a los demás.

Los gobiernos, en sus distintos niveles, son siempre una fuerza importante y necesaria para organizar la vida en común, pero hay que reconocer que no pueden todo. Lo que estamos viviendo muestra que todos somos vulnerables, pero también necesarios. No queremos profetas del pesimismo, pero tampoco falsos mesías que prometen paraísos irrealizables. La realidad se está imponiendo y hay que entrarle todos.

Hay algunos que ven con recelo a los empresarios, a los emprendedores. Es verdad que no todos son dignos de ese nombre, pero no podemos generalizar. Son ellos los grandes creadores de empleo y fomentan una cultura de trabajo y esfuerzo que sostiene nuestro país. No pensemos solo en grandes empresarios rodeados de lujos. También son emprendedores la señora de la tiendita de la esquina, el que tiene un puesto en el mercado, un taller mecánico propio o cualquier negocio pequeño o mediano. ¿Ahora resulta que hay que disculparse por emprender?

A veces se escucha decir: “es un error vivir fuera del presupuesto”, como si el ideal en lo laboral fuera conseguir una plaza en el sector público y vegetar ahí hasta que le llegue a uno la jubilación. ¿Quién va a generar entonces la riqueza para mantener el presupuesto? Está comprobado que cuando el gobierno quiere abarcar todo, muchos proyectos terminan por no ser eficientes. Necesitamos grandes y pequeños empresarios, y contar con todos, gobierno y sociedad civil, para salir adelante siempre, no solo en este momento de crisis.

Los emprendedores no son los malos de la película. El gobierno no puede hacerlos a un lado, ni minusvalorarlos. Son necesarios para mantener y generar los empleos que se necesitan. Para ellos, como para todos, lo que estamos viviendo es también una oportunidad de ser más corresponsables, de ver más allá de los propios intereses y de corregir también tantas injusticias sociales que hay en nuestro país. “Aquí no vale el ‘sálvese quien pueda’”, nos ha recordado el Papa Francisco.

La gente se va cansando de discursos vacíos, sin importar quién los diga. Hay que valorar el trabajo de todos. Quienes generan empleo necesitan ser apoyados, y a su vez ellos apoyar a su gente, que es la parte más importante de cualquier negocio. Atender la realidad de lo que estamos viviendo nos incluye y nos reclama a todos. ¡Gracias!

Parece que algunos piensan que con solo decirlo pueden sacar adelante al país en medio de la pandemia que estamos viviendo. Únicamente la palabra de Dios es efectiva en sí misma: “Dijo Dios: haya luz. Y hubo luz” (Génesis 1, 3). Nosotros no podemos transformar la realidad solo con decirlo, ni cambiarla sin tener en cuenta a los demás.

Los gobiernos, en sus distintos niveles, son siempre una fuerza importante y necesaria para organizar la vida en común, pero hay que reconocer que no pueden todo. Lo que estamos viviendo muestra que todos somos vulnerables, pero también necesarios. No queremos profetas del pesimismo, pero tampoco falsos mesías que prometen paraísos irrealizables. La realidad se está imponiendo y hay que entrarle todos.

Hay algunos que ven con recelo a los empresarios, a los emprendedores. Es verdad que no todos son dignos de ese nombre, pero no podemos generalizar. Son ellos los grandes creadores de empleo y fomentan una cultura de trabajo y esfuerzo que sostiene nuestro país. No pensemos solo en grandes empresarios rodeados de lujos. También son emprendedores la señora de la tiendita de la esquina, el que tiene un puesto en el mercado, un taller mecánico propio o cualquier negocio pequeño o mediano. ¿Ahora resulta que hay que disculparse por emprender?

A veces se escucha decir: “es un error vivir fuera del presupuesto”, como si el ideal en lo laboral fuera conseguir una plaza en el sector público y vegetar ahí hasta que le llegue a uno la jubilación. ¿Quién va a generar entonces la riqueza para mantener el presupuesto? Está comprobado que cuando el gobierno quiere abarcar todo, muchos proyectos terminan por no ser eficientes. Necesitamos grandes y pequeños empresarios, y contar con todos, gobierno y sociedad civil, para salir adelante siempre, no solo en este momento de crisis.

Los emprendedores no son los malos de la película. El gobierno no puede hacerlos a un lado, ni minusvalorarlos. Son necesarios para mantener y generar los empleos que se necesitan. Para ellos, como para todos, lo que estamos viviendo es también una oportunidad de ser más corresponsables, de ver más allá de los propios intereses y de corregir también tantas injusticias sociales que hay en nuestro país. “Aquí no vale el ‘sálvese quien pueda’”, nos ha recordado el Papa Francisco.

La gente se va cansando de discursos vacíos, sin importar quién los diga. Hay que valorar el trabajo de todos. Quienes generan empleo necesitan ser apoyados, y a su vez ellos apoyar a su gente, que es la parte más importante de cualquier negocio. Atender la realidad de lo que estamos viviendo nos incluye y nos reclama a todos. ¡Gracias!

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