/ miércoles 19 de diciembre de 2018

Las TICs en el aula

El uso de tecnología en educación, es, hoy por hoy la suma total de las actividades que al incorporarlas hacen que los estudiantes modifiquen sus ambientes externos o internos. Se han transformado, ante la aplicación de tecnologías, en usos sistemáticos de los recursos del conocimiento científico y del proceso que necesita cada individuo para adquirir y utilizar los saberes.

Por ello, hablar de tecnologías de información en educación, hace necesario diferenciar que no hay que confundir máquinas o artefactos con aplicaciones tecnológicas, ya que tienen más que ver con la organización de medios y recursos que con los mismos medios.

El problema central no radica en el sujeto (estudiante) que hace del uso de tecnologías una dinámica permanente en su vida cotidiana; ni tampoco, el hecho de hacer esfuerzos gubernamentales en dotar de pizarrones electrónicos, tabletas digitales, equipo informático, software educativos y herramientas tecnológicas innovadoras al aula, sino que el ente (docente) que coordina o enseña según la concepción, los esfuerzos de crecimiento en los procesos de enseñanza y de aprendizaje, se encuentra limitado ante el uso de herramientas tecnológicas.

Si consideramos con detenimiento tal problemática, se puede apreciarque las TICs no son un fin y por sí mismas no van a resolver los problemas de las aulas, por ello su implantación en los sistemas educativos no debería,por ejemplo, agotarse en la introducción de una maquinaria cuyo manejo se debe aprender, sino que debería enfocarse hacia la adquisición de capacidades, habilidades y destrezas para aprovechar al máximo las posibilidades que ofrece ese medio para la totalidad de integrantes de la comunidad escolar y en particular de todos aquellos actores que desempeñan una función docente.

Desde una postura objetiva, es fundamental analizar que si múltiples son las posibilidades de éstas, también lo son sus riesgos. Alicia Tedesco (2004), experta en el uso de tecnologías de información en educación; en una entrevista; expreso de modo muy claro los riesgos de cifrar todas las mejoras educativas en la mera introducción de éste tipo de herramientas en la docencia puesto que, “a veces se les utiliza con fines reproductivistas, más que de significación y producción de conocimiento.

En definitiva, las Tecnologías de Información y Comunicación pueden (o al menos debieran) ser un factor que ayuden a construir y desarrollar un modelo educativo más flexible, donde se priorice más la actividad y la construcción del conocimiento por parte del alumnado a través de una gama variada de recursos que a la mera recepción pasiva del conocimiento a través de unos apuntes y/o libros.


Espero que haya sido de su interés y nos leemos la próxima semana…

El uso de tecnología en educación, es, hoy por hoy la suma total de las actividades que al incorporarlas hacen que los estudiantes modifiquen sus ambientes externos o internos. Se han transformado, ante la aplicación de tecnologías, en usos sistemáticos de los recursos del conocimiento científico y del proceso que necesita cada individuo para adquirir y utilizar los saberes.

Por ello, hablar de tecnologías de información en educación, hace necesario diferenciar que no hay que confundir máquinas o artefactos con aplicaciones tecnológicas, ya que tienen más que ver con la organización de medios y recursos que con los mismos medios.

El problema central no radica en el sujeto (estudiante) que hace del uso de tecnologías una dinámica permanente en su vida cotidiana; ni tampoco, el hecho de hacer esfuerzos gubernamentales en dotar de pizarrones electrónicos, tabletas digitales, equipo informático, software educativos y herramientas tecnológicas innovadoras al aula, sino que el ente (docente) que coordina o enseña según la concepción, los esfuerzos de crecimiento en los procesos de enseñanza y de aprendizaje, se encuentra limitado ante el uso de herramientas tecnológicas.

Si consideramos con detenimiento tal problemática, se puede apreciarque las TICs no son un fin y por sí mismas no van a resolver los problemas de las aulas, por ello su implantación en los sistemas educativos no debería,por ejemplo, agotarse en la introducción de una maquinaria cuyo manejo se debe aprender, sino que debería enfocarse hacia la adquisición de capacidades, habilidades y destrezas para aprovechar al máximo las posibilidades que ofrece ese medio para la totalidad de integrantes de la comunidad escolar y en particular de todos aquellos actores que desempeñan una función docente.

Desde una postura objetiva, es fundamental analizar que si múltiples son las posibilidades de éstas, también lo son sus riesgos. Alicia Tedesco (2004), experta en el uso de tecnologías de información en educación; en una entrevista; expreso de modo muy claro los riesgos de cifrar todas las mejoras educativas en la mera introducción de éste tipo de herramientas en la docencia puesto que, “a veces se les utiliza con fines reproductivistas, más que de significación y producción de conocimiento.

En definitiva, las Tecnologías de Información y Comunicación pueden (o al menos debieran) ser un factor que ayuden a construir y desarrollar un modelo educativo más flexible, donde se priorice más la actividad y la construcción del conocimiento por parte del alumnado a través de una gama variada de recursos que a la mera recepción pasiva del conocimiento a través de unos apuntes y/o libros.


Espero que haya sido de su interés y nos leemos la próxima semana…