/ miércoles 17 de julio de 2019

Visita pastoral en Guadalupe

Hace unos días terminó la visita pastoral de nuestro Obispo Don Sigifredo Noriega Barceló al Decanato Guadalupe. Un decanato está formado por varias parroquias en una zona determinada, y busca responder a los desafíos pastorales de forma conjunta. En este caso el Decanato Guadalupe está compuesto por 12 parroquias, todas en el municipio de Guadalupe, Zacatecas.

Las visitas pastorales son una oportunidad antes que nada para que el Obispo conozca más de cerca la realidad que viven todos los días los sacerdotes, además de que su presencia es siempre alentadora. La mayoría de las parroquias del Decanato Guadalupe son urbanas, por lo cual presentan desafíos distintos a los que hay en las zonas rurales. En las ciudades hay gran movilidad de las personas, a veces sin arraigar en alguna parroquia, y esto hay que tenerlo en cuenta en la acción pastoral.

Debido a las características de la ciudad, los sacerdotes del Decanato Guadalupe planearon, aparte de lo que se hizo en cada parroquia, cuatro encuentros no con una comunidad parroquial en específico, sino con cuatro grupos de personas según su actividad profesional. El primero de ellos fue con el mundo educativo con el fin de reflexionar sobre los desafíos actuales de la educación. Hubo maestros y estudiantes tanto de instituciones públicas como privadas.

El segundo encuentro fue con médicos y personal de la salud, y se habló sobre el valor de la vida y cuestiones de Bioética. El tercer encuentro fue con servidores públicos de la Presidencia Municipal de Guadalupe en donde, contrario a lo que algunos piensan, el Obispo no fue a adoctrinar a nadie, sino a dialogar y a escuchar a quienes como él, realizan un servicio en bien de la comunidad. Los problemas actuales requieren que hagamos sinergia, aunque por supuesto manteniéndose cada uno en su terreno.

El último encuentro fue con empresarios y emprendedores, para hablar del papel que tienen en el desarrollo de nuestra entidad, y para animarlos a vivir la justicia como medio para lograr la paz. En todos estos encuentros se notó un gran interés por escuchar al Obispo, quien además mostró un gran sentido común y conocimiento de la realidad.

Al final de la visita el Obispo expresó su alegría por la vida pastoral y de fe en Guadalupe, y la gente y sacerdotes otro tanto por su cercanía. Los desafíos para todos son muchos, y por eso debemos solucionarlos juntos. A veces nos puede parecer que los problemas nos exceden, y es verdad, pero debemos seguir “picando piedra” y caminar con esperanza, pues Dios está de nuestra parte. Y esto es lo que nos vino a recordar el Obispo con esta visita. ¡Gracias!

Hace unos días terminó la visita pastoral de nuestro Obispo Don Sigifredo Noriega Barceló al Decanato Guadalupe. Un decanato está formado por varias parroquias en una zona determinada, y busca responder a los desafíos pastorales de forma conjunta. En este caso el Decanato Guadalupe está compuesto por 12 parroquias, todas en el municipio de Guadalupe, Zacatecas.

Las visitas pastorales son una oportunidad antes que nada para que el Obispo conozca más de cerca la realidad que viven todos los días los sacerdotes, además de que su presencia es siempre alentadora. La mayoría de las parroquias del Decanato Guadalupe son urbanas, por lo cual presentan desafíos distintos a los que hay en las zonas rurales. En las ciudades hay gran movilidad de las personas, a veces sin arraigar en alguna parroquia, y esto hay que tenerlo en cuenta en la acción pastoral.

Debido a las características de la ciudad, los sacerdotes del Decanato Guadalupe planearon, aparte de lo que se hizo en cada parroquia, cuatro encuentros no con una comunidad parroquial en específico, sino con cuatro grupos de personas según su actividad profesional. El primero de ellos fue con el mundo educativo con el fin de reflexionar sobre los desafíos actuales de la educación. Hubo maestros y estudiantes tanto de instituciones públicas como privadas.

El segundo encuentro fue con médicos y personal de la salud, y se habló sobre el valor de la vida y cuestiones de Bioética. El tercer encuentro fue con servidores públicos de la Presidencia Municipal de Guadalupe en donde, contrario a lo que algunos piensan, el Obispo no fue a adoctrinar a nadie, sino a dialogar y a escuchar a quienes como él, realizan un servicio en bien de la comunidad. Los problemas actuales requieren que hagamos sinergia, aunque por supuesto manteniéndose cada uno en su terreno.

El último encuentro fue con empresarios y emprendedores, para hablar del papel que tienen en el desarrollo de nuestra entidad, y para animarlos a vivir la justicia como medio para lograr la paz. En todos estos encuentros se notó un gran interés por escuchar al Obispo, quien además mostró un gran sentido común y conocimiento de la realidad.

Al final de la visita el Obispo expresó su alegría por la vida pastoral y de fe en Guadalupe, y la gente y sacerdotes otro tanto por su cercanía. Los desafíos para todos son muchos, y por eso debemos solucionarlos juntos. A veces nos puede parecer que los problemas nos exceden, y es verdad, pero debemos seguir “picando piedra” y caminar con esperanza, pues Dios está de nuestra parte. Y esto es lo que nos vino a recordar el Obispo con esta visita. ¡Gracias!

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